Abusos sexuales mutuos en el conflicto israelí-palestino
15 de mayo de 2026
Nota editorial: este artículo contiene descripciones explícitas de violencia sexual.
No hay duda de que la guerra en Gaza ha desencadenado una crisis humanitaria. Además de hambre, muerte y destrucción, dos informes publicados esta misma semana sacan a la luz la magnitud de los presuntos abusos sexuales cometidos el 7 de octubre de 2023 y en los días posteriores.
Una investigación de dos años llevada a cabo por la Comisión Civil de Israel, que se describe a sí misma como un grupo no gubernamental independiente, afirma haber examinado miles de fotografías y vídeos y haber entrevistado a cientos de testigos de los ataques del 7 de octubre.
Sus autores, liderados por la jurista israelí Cochav Elkayam-Levy, aseguran que el informe se "ha basado en metodologías reconocidas internacionalmente para documentar crímenes de guerra y violencia sexual". También cuenta con el respaldo de varias figuras destacadas del ámbito político, jurídico y de los derechos humanos, entre ellas, Hillary Clinton y el exministro de Justicia canadiense Irwin Cotler.
El informe concluye que Hamás "utilizó la violencia sexual y de género (VSG) de forma deliberada y sistemática como parte inherente de una estrategia más amplia del ataque, dirigiéndose principalmente contra mujeres y rehenes, mientras que los menores también fueron sometidos a formas graves de dicha violencia y abuso". Hamás ha negado sistemáticamente estas acusaciones.
Historias desgarradoras de abusos
Según el informe, estos actos se cometieron en el Festival de Música Nova, así como en bases militares y, en algunos casos, delante de familiares. Añade que Hamás y las milicias asociadas a él "utilizaron la tortura sexual para maximizar el dolor y el sufrimiento. Las víctimas sufrieron actos brutales, como quemaduras, mutilaciones, violaciones, inmovilizaciones, introducción forzada de objetos en los genitales, disparos en la cara y la zona genital, asesinatos y abusos delante de sus familiares, y ejecuciones".
El informe también incluye un video en el que rehenes israelíes liberados relatan historias desgarradoras sobre los abusos que sufrieron ellos mismos y otros.
"Los hombres sacaron a una mujer del vehículo... le quitaron la ropa a la fuerza y la violaron; la apuñalaron repetidamente hasta matarla. Siguieron violándola después de su muerte", dijo Raz Cohen, un superviviente del Festival de Música Nova.
La ONU duda de que alguna vez se conozca el alcance total
Un informe de las Naciones Unidas de 2024 coincide en líneas generales con las acusaciones formuladas por Israel. En él, la representante especial sobre la violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten, concluye durante una misión de investigación que existían "motivos razonables para creer que se produjeron actos de violencia sexual relacionados con el conflicto, incluidas violaciones y violaciones en grupo".
Las conclusiones de Patten no tienen el carácter de investigación, y ella visitó Israel y la Cisjordania ocupada, pero no la Franja de Gaza, debido a las hostilidades.
Durante una visita a Ramala, en la Cisjordania ocupada, Patten y su equipo también constataron que "los interlocutores expresaron su preocupación por el trato cruel, inhumano y degradante que reciben los palestinos detenidos, incluidas diversas formas de violencia sexual como registros corporales invasivos, amenazas de violación y desnudez forzada prolongada, así como acoso sexual y amenazas de violación durante redadas domiciliarias y en los puestos de control".
Israel responde a las denuncias de abusos sexuales
Esos patrones de comportamiento también se describen en un artículo reciente de Nicholas Kristof en el New York Times. Aunque se presenta como un artículo de opinión, se basa en varias entrevistas con personas de los territorios palestinos.
Kristof lo describe como "conversaciones con 14 hombres y mujeres que afirmaron haber sido agredidos sexualmente por colonos israelíes o miembros de las fuerzas de seguridad", así como con "familiares, investigadores, funcionarios y otras personas"; el artículo detalla algunos abusos horrendos.
El Ministerio de Exteriores israelí rechazó inicialmente las acusaciones, calificándolas de "mentiras infundadas" y "calumnias sangrientas" que reflejan una "campaña antiisraelí". El viernes 15 de mayo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Exteriores, Gideon Saar, ordenaron "iniciar una demanda por difamación contra The New York Times", según un comunicado conjunto emitido por sus oficinas.
El comunicado calificó el artículo como "una de las mentiras más espantosas y distorsionadas jamás publicadas contra el Estado de Israel en la prensa moderna".
The New York Times ha defendido sistemáticamente su reportaje en este caso y la portavoz Danielle Rhoades ha dicho: "Esta amenaza, similar a la del año pasado, forma parte de un manido guion político que pretende socavar el periodismo independiente y sofocar el periodismo que no se ajusta a una narrativa específica".
Una organización benéfica denuncia abusos sexuales generalizados
El informe de Kristof también cita un informe de Save the Children de 2025 que investigó el trato que reciben los niños palestinos en los centros de detención israelíes. Más de la mitad de los niños entrevistados afirmaron "haber presenciado o sufrido violencia sexual durante su estancia en prisión", según el informe, que añade: "Es probable que la cifra real sea mucho mayor, ya que los casos de violencia sexual a menudo no se denuncian debido al estigma o a un sentimiento de vergüenza".
El informe de Save the Children señala que las formas de abuso incluían "ser tocados o golpeados en los genitales, ser obligados a realizar actos humillantes mientras estaban desnudos, acoso sexual con amenazas y agresiones sexuales. Algunos de los niños consultados dijeron que les habían amenazado con violarles. Los abogados consultados informaron de que muchos de los niños a los que apoyan han sufrido agresiones sexuales, lo que ha incluido casos de violación".
Estas denuncias también se presentaron en un informe de B'Tselem, el Centro Israelí para los Derechos Humanos, en agosto de 2024, y del Centro Palestino para los Derechos Humanos en mayo de 2025. Los testimonios presentados revelaron actos repetidos de violencia sexual por parte de soldados israelíes o guardias de prisiones contra detenidos palestinos, utilizados como forma de castigo.
La violencia sexual como arma de guerra
Mientras que la Comisión Civil sostiene que Hamás utiliza la violencia sexual como arma de guerra, el artículo de Kristof afirma que "no hay pruebas de que los líderes israelíes ordenen violaciones", antes de añadir que "han creado un aparato de seguridad en el que la violencia sexual se ha convertido, tal y como señalaba un informe de las Naciones Unidas el año pasado, en uno de los 'procedimientos operativos estándar' de Israel y en 'un elemento fundamental del maltrato a los palestinos'".
La dificultad que tuvo el equipo de la representante especial de la ONU, Pramila Patten, para recabar pruebas durante un conflicto tan brutal la llevó a concluir que "la verdadera prevalencia de la violencia sexual durante los ataques del 7 de octubre y sus secuelas puede tardar meses o años en salir a la luz y puede que nunca se conozca del todo".
Aunque eso puede ser cierto, los informes de esta semana al menos sugieren que algunas víctimas pueden, como mínimo, contar la historia de los presuntos abusos que sufrieron.
(gg/ms)