El percusionista cubano Rasiel Almanza abre las puertas de su mundo rítmico desde un sótano berlinés donde tradición, espiritualidad y herencia afrocaribeña laten con fuerza.
Formado entre la academia y la calle en La Habana, Rasiel reivindica el valor universal de la percusión cubana, un arte que descubrió plenamente al emigrar.
En Berlín enseña a niños y adultos, mezclando batería y conga para revelar un lenguaje ancestral que habla de comunicación, identidad y energía. Para él, tocar es conectar: con sus raíces, con su historia y con un trance creativo que trasciende técnica.
En Europa encontró un público fascinado por un sonido que en Cuba se respira desde la infancia. Entre nostalgia, nuevos retos y una familia que crece en Alemania, Rasiel continúa expandiendo la esencia de los tambores: un legado vivo que une continentes, emociona y transforma.