1. Ir al contenido
  2. Ir al menú principal
  3. Ir a más sitios de DW

China trata de influir con pandas en las elecciones de Japón

Martin Fritz desde Tokio
26 de enero de 2026

Los últimos pandas abandonan Japón. China utiliza este símbolo de amistad como medio de presión para debilitar el apoyo a la primera ministra Takaichi en la campaña electoral de principios de febrero.

https://p.dw.com/p/57UyF
Un oso panda comiendo.
El oso panda gigante Lei Lei come en el recinto del zoo Ueno de Tokio, que lo acoge hasta que se marche a China. Su partida está prevista para el 27 de enero de 2026.Imagen: Philip Fong/AFP/Getty Images

El 25 de enero de 2026, miles de japoneses acudieron al el zoo Ueno de Tokio a despedirse de Xiao Xiao y Lei Lei, dos pandas chinos que abandonan Japón esta semana. La demanda para decirles adiós fue tan elevada, que el zoológico tuvo que sortear durante los últimos once días de estancia las 4.800 entradas diarias para visitar a estos pandas gigantes.

Cada persona tuvo un minuto para echar un último y nostálgico vistazo a los adorables animales blancos y negros mientras masticaban ramas de bambú, dormitaban y paseaban. Ahora, hay un vacío en forma de panda en el corazón del país, se lamentaba el periódico Toyo Keizai.

Símbolos de la amistad

Cuando se marchen, por primera vez en 54 años no habrá ningún panda gigante en el país nipón. Cuando China y Japón normalizaron sus relaciones diplomáticas en 1972, Pekín envió a la pareja de pandas Kang Kang y Lan Lan como símbolo de la nueva amistad. Previamente, el entonces primer ministro japonés Kakuei Tanaka confirmó por escrito que Japón comprendía y respetaba "plenamente" la reivindicación de China sobre Taiwán como "parte inalienable" de su territorio.

Ahora, China acusa a Japón de haber abandonado esta "política de una sola China", luego de que la primera ministra, Sanae Takaichi, dijera en el Parlamento que un bloqueo chino de Taiwán supondría una "amenaza existencial" para Japón. Las palabras de Takaichi tienen una implicación relevante, la de que las fuerzas armadas japonesas podrían defender Taiwán junto a Estados Unidos contra China.

Desde entonces, China exige a Takaichi que retire su declaración y le ha impuesto varias sanciones, pero la primera ministra nipona no ha cedido a las presiones. Solo ha prometido "abstenerse de hacer comentarios concretos sobre escenarios específicos" en el futuro y, finalmente, se ha limitado a afirmar que, en caso de crisis en Taiwán, el Gobierno "tomará una decisión tras sopesar toda la información disponible".

El boicot a los pandas como medio de presión

Entre los medios de presión de China, está el boicot a los pandas. En las últimas cinco décadas, Pekín han cedido más de 30 pandas a zoológicos japoneses. Los japoneses los han acogido en sus corazones y muchos pandas han llegado a convertirse en celebridades nacionales.

Visitgantes fotografiando osos panda.
Miles de visitantes acudieron al zoo Ueno de Tokio para despedirse de los dos osos panda Lei Lei y Xiao Xiao.Imagen: Issei Kato/REUTERS

La mayoría de los animales regresaron a China cuando eran jóvenes, pero siempre fueron sustituidos. La partida de los gemelos Xiao Xiao y Lei Lei también estaba prevista desde hacía tiempo. Pero, a diferencia de lo habitual, esta vez China ha dado a entender que no va a prestar más pandas a Japón, evidentemente para ejercer presión sobre Takaichi.

"La posible primera vez sin pandas en Japón en 50 años podría estar relacionada con las palabras y acciones equivocadas de la parte japonesa", analizaba el diario comunista Global Times en Pekín.

El Ministerio de Exteriores chino lo confirmó indirectamente. "Sé que los pandas gigantes son muy queridos en Japón y damos la bienvenida a nuestros amigos japoneses para que los visiten en China", respondió su vocero, Guo Jiakun, a la pregunta de si China enviaría nuevos pandas a Japón.

La popularidad de Takaichi

Pero si China pensaba que el dolor de los fans japoneses por la ausencia de pandas iba a traducirse en enfado hacia Takaichi, no ha sido así. Una encuesta realizada por la agencia Kyodo en noviembre de 2025 revela que el 49 por ciento de los encuestados está de acuerdo con la declaración de Takaichi de que Japón debería apoyar militarmente a Taiwán. El 44 por ciento se mostró en contra. A pesar de ello, los índices de aprobación de Takaichi se mantuvieron por encima del 70 por ciento.

El hecho de que no cediera ante China no se ha interpretado de forma negativa. Su popularidad mantenida la ha llevado incluso a disolver el Parlamento y convocar elecciones anticipadas para el 8 de febrero, unos comicios que se interpretan como una revalidación de su persona.

Sanae Takaichi, vestida de azul, en el Parlamento en Tokio.
Takaichi disolvió el Parlamento y convocó a elecciones anticipadas en Japón, para intentar reforzar su actual Gobierno de minoría.Imagen: Kim Kyung-hoon/REUTERS

Los boicots de China, poco efectivos

Las sanciones económicas de China tampoco han hecho mella en Takaichi. China detuvo la importación de marisco japonés, pero esta prohibición ya estaba en vigor desde agosto de 2023 debido al vertido de aguas residuales de la central nuclear de Fukushima, destruida por el tsunami de 2011, y acababa de ser levantada.

China también redujo los viajes turísticos a Japón en un 40 por ciento, pero el número total de turistas extranjeros en Japón creció casi un 4 por ciento en diciembre de 2025. Los más perjudicados por el boicot son los grandes almacenes, los hoteles y los operadores turísticos japoneses especializados en clientes chinos. Lo cierto es que muchos japoneses que se quejan del exceso de turismo probablemente se hayan alegrado de este descenso.

China también ha restringido la exportación a Japón de 800 productos que pueden utilizarse con fines militares y civiles. Según algunos informes, detuvo asimismo la exportación de determinadas tierras raras, aunque las repercusiones económicas han sido limitadas.

Así pues, los analistas no esperan que los boicots tengan un impacto negativo en el resultado de las elecciones. Si Takaichi ganara claramente, China tendría que reconsiderar su política de intimidación. Y los pandas chinos podrían volver a Japón para simbolizar nuevamente una relación más fluida.

(ms/rml)