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EconomíaAngola

Cumbre UA-UE: Angola, clave en la carrera por minerales

24 de noviembre de 2025

Acceso a materias primas: en la cumbre UE-UA en Luanda, el foco está puesto en el transporte de minerales desde la República Democrática del Congo y Zambia hacia Occidente.

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tren amarillo en el Corredor de Lobito en Angola.
El Corredor de Lobito de Angola se ve como un contrapeso occidental a la influencia de China en la región.Imagen: Guilherme Correia da Silva/DW

Este lunes 24 de noviembre comenzó en Luanda la séptima cumbre Unión Africana-Unión Europea, que seguirá hasta mañana martes 25 con el objetivo de profundizar la cooperación entre ambos bloques.

La cita tiene lugar pocas semanas después de que el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, visitara Angola para tomar el pulso a nuevas oportunidades de inversión, en momentos en que Alemania busca diversificar sus alianzas en el continente tras reducir su dependencia del petróleo y el gas rusos a raíz de la invasión a gran escala de Ucrania.

Angola es una potencia energética y un importante nodo logístico, y Steinmeier fue muy claro respecto a los objetivos de Alemania durante su viaje.

"[Angola] no solo es interesante para el mundo como proveedor de petróleo y gas; en los últimos años también ha dado señales de que quiere diversificar su propia economía", dijo el presidente, dejando claro que Berlín quiere estar en la puja por ganar influencia en el país.

El Corredor de Lobito, el gran proyecto codiciado

Hoy, cualquier conversación sobre infraestructura en Angola termina tarde o temprano en el Corredor de Lobito, el proyecto estrella del país.

La columna vertebral de ese corredor de transporte es una línea ferroviaria de unos 1.300 kilómetros que conecta Angola con la República Democrática del Congo y, en el futuro, con Zambia. El objetivo es vincular directamente el interior rico en minerales con el puerto atlántico de Lobito.

Los trenes ya circulan en este trayecto muy disputado, transportando sobre todo cobre desde las minas congoleñas hasta Lobito, desde donde la carga se envía a Europa y Estados Unidos. En el viaje de regreso hacia el interior, los convoyes llevan azufre, un mineral esencial para las operaciones mineras, de vuelta al Congo.

El ambicioso proyecto ofrece ventajas competitivas significativas, explica Anna Hoffmann-Kwanga, directora de la oficina para Namibia y Angola de la Fundación Konrad Adenauer, vinculada a la Unión Demócrata Cristiana (CDU) alemana.

"Este ferrocarril compite directamente con un corredor que va desde la RDC hacia el sur, hasta Durban", afirma Hoffmann-Kwanga, subrayando que esa ruta alternativa puede tardar un mes en llevar bienes y recursos desde el Congo hasta el puerto sudafricano, "mientras que la distancia hasta Lobito, en el mejor de los casos, solo tomaría ocho días".

Una fuerte dependencia de China

Construido en la época colonial portuguesa, el corredor sufrió graves daños durante la guerra de independencia de Angola y la posterior guerra civil: más de cuatro décadas de conflicto e inestabilidad desde comienzos de los años sesenta.

Los tramos destruidos fueron reconstruidos más tarde, con la ayuda de China. Pekín aceptó financiar las obras sobre la base de un acuerdo de petróleo por infraestructura: el crudo angoleño servía como garantía de los créditos para el proyecto de Lobito.

cobre en un gran recipiente, mano con guante que sostiene una parte.
El cobalto y el cobre de la República Democrática del Congo son ingredientes esenciales para la transición global hacia las energías renovables.Imagen: EMMET LIVINGSTONE/AFP/Getty Images

Con esa misma lógica, aplicada a muchos otros proyectos de infraestructura tras el fin oficial de las hostilidades en 2002, Angola se convirtió en el mayor deudor de China en el continente, acumulando unos 46.000 millones de dólares, según datos compilados por la Universidad de Boston.

De China a Estados Unidos y la UE: el delicado equilibrio de Angola

Hoy, Luanda intenta equilibrar esa fuerte dependencia de China buscando otros socios. Desde que llegó al poder en 2017, el presidente Lourenço ha cortejado a aliados occidentales, y con bastante éxito.

Tanto la Unión Europea como Estados Unidos han prometido miles de millones para el Corredor de Lobito. La propia línea ferroviaria está ahora gestionada por un consorcio europeo, y tanto la UE como Washington han cambiado su discurso hacia la idea de una "asociación" genuina, y no de la perpetuación de una dependencia económica al estilo de Pekín.

Según la analista Hoffmann-Kwanga, el proyecto debería contribuir a mejorar las condiciones de vida de las comunidades a lo largo de la ruta.

Las comunidades locales, las últimas en beneficiarse

Por ahora, esa visión está lejos de concretarse. Hasta el momento, la gente que vive a lo largo de la vía férrea solo observa cómo pasan los trenes, señala el economista angoleño Heitor de Carvalho.

Al mismo tiempo, De Carvalho destaca que, aunque el esperado efecto de derrame hacia los pequeños productores rurales tarde en materializarse, la competencia entre inversores públicos europeos y estadounidenses es bienvenida.

"Este interés tiene mucho que ver con el hecho de que la dirigencia política angoleña ha optado por un enfoque claramente prooccidental, en lugar de mantener sus tradicionales lazos con Rusia y China", afirma.

¿Qué puede lograr una cumbre?

El empresario agroindustrial Amilcar Armando no espera grandes cosas de la cumbre UA-UE de dos días. "Estas cumbres… a menudo dan la sensación de que se va a mendigar dinero para ciertos proyectos y de que se corre el riesgo de alimentar la corrupción. Deberíamos concentrarnos en construir nuestra propia infraestructura", opina.

Según él, el país debería empezar por lo básico y priorizar las necesidades inmediatas de la población, en lugar de invertir tantos recursos en organizar cumbres fastuosas.

(md/ el)

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