"No estamos en guerra, pero tampoco estamos en paz": así es como el canciller alemán Friedrich Merz define la actual situación de Europa occidental.
Ante las constantes violaciones del espacio aéreo europeo registradas en septiembre en naciones de la Alianza Atlántica como Noruega, Dinamarca, Alemania, Polonia, Estonia y Rumanía, todos los indicios apuntan a Moscú.
Tras el empleo de misiles Patriot para derribar simples drones sin carga explosiva, los países de la Unión Europea buscan nuevas estrategias para reforzar su defensa de forma más asequible y eficiente.
Los sistemas de defensa antiaérea fabricados por Ucrania o los nuevos rayos láser capaces de destruir drones o aviones por menos de cinco dólares podrían convertirse en claves de la estrategia defensiva europea.