EE.UU. pone bajo la lupa precios de medicamentos en Alemania
29 de junio de 2026
El gobierno de Estados Unidos ha abierto una investigación comercial sobre los precios de los medicamentos en Alemania. Washington quiere determinar si el sistema alemán de fijación de precios hace que los pacientes y las empresas estadounidenses asuman una parte desproporcionada de los costes globales de investigación y desarrollo.
La pesquisa se enmarca en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y podría derivar en la imposición de nuevos aranceles a productos farmacéuticos. El procedimiento se extenderá hasta septiembre.
Un conflicto de larga data sobre los precios
El núcleo de la disputa gira en torno a los distintos modelos de regulación sanitaria. Alemania utiliza su sistema de seguro de salud obligatorio para negociar y contener los precios de los medicamentos. Estados Unidos, en cambio, considera estas prácticas una distorsión del mercado.
Según datos de la OCDE, ambos países se encuentran entre los de mayor gasto farmacéutico del mundo, aunque con diferencias: el gasto per cápita en 2023 fue de 1.713 dólares en Estados Unidos y de 1.158 dólares en Alemania.
La versión de Washington
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, afirmó que la investigación busca determinar si Alemania "paga de forma insuficiente o discriminatoria por medicamentos innovadores”, lo que podría afectar al comercio estadounidense.
Greer señaló además que las conversaciones previas no han logrado resultados y advirtió sobre nuevas medidas: "El presidente Trump ha dejado claro que los pacientes estadounidenses no deberían asumir una parte desproporcionada de los costes de la investigación y el desarrollo farmacéutico global”.
La investigación coincide con el debate en Alemania sobre un paquete de reformas sanitarias que prevé mayores descuentos exigidos a las farmacéuticas.
Las diferencias de precios en la práctica
Las brechas entre ambos sistemas se reflejan en casos concretos. El medicamento Jardiance (empagliflozina), utilizado para la diabetes tipo 2 y la insuficiencia cardíaca, cuesta en Alemania alrededor de 80 euros al mes para quienes lo pagan de su bolsillo.
En el sistema público alemán, el copago máximo es de 10 euros. En Estados Unidos, el precio puede alcanzar unos 300 euros para pacientes sin seguro o con franquicias altas, según datos de la filial estadounidense del fabricante Boehringer Ingelheim.
Sin embargo, determinados programas públicos como Medicare o Medicaid reducen o eliminan el coste para algunos pacientes, dependiendo de la cobertura.
Por qué los precios son tan distintos
"Los distintos niveles de precios tienen razones estructurales”, explica a DW Susanne Uhlmann, directora del sector farmacéutico y socia de la consultora Deloitte. "En los sistemas sanitarios públicos como el alemán, los precios para quienes cuentan con un seguro médico obligatorio se negocian de forma centralizada. Por consiguiente, las aseguradoras gozan de una posición mucho más sólida que en Estados Unidos, donde las negociaciones de precios las llevan a cabo las aseguradoras individuales o sus representantes designados”, agrega.
En Estados Unidos, en cambio, intervienen intermediarios como las llamadas Pharmacy Benefit Managers (PBM), empresas que negocian precios entre aseguradoras, farmacéuticas y farmacias. Entre las principales se encuentran CVS Caremark, Express Scripts y OptumRx, que concentran cerca del 80% del mercado.
Aunque su función es reducir costes, se les critica por opacidad y por contribuir a precios finales más elevados.
Regulación, innovación y tensión comercial
Otro elemento clave es el acceso al mercado alemán. Para que un medicamento sea aprobado, debe demostrar un beneficio terapéutico frente a tratamientos existentes, lo que eleva las exigencias para productos nuevos y caros.
La industria farmacéutica alemana observa el conflicto con preocupación. Más del 20% de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos, su principal mercado exterior.
Analistas advierten de que la imposición de aranceles podría tener un impacto significativo. Según estimaciones de la consultora Deloitte, un aumento de entre el 10% y el 35% podría reducir las exportaciones del sector entre un 5% y un 53%, con pérdidas de hasta 13.400 millones de euros.
Reacción política en Alemania
El gobierno alemán ha respondido con cautela. El canciller Friedrich Merz subrayó que la política de precios de los medicamentos es de competencia nacional. "Si los estadounidenses desean información al respecto, con gusto se la proporcionaremos”, afirmó.
Anteriormente, la ministra de Sanidad, Nina Warken, había moderado las expectativas estadounidenses: "En Alemania, nuestro sistema de seguro médico también atraviesa una situación financiera delicada, por lo que será difícil afrontar precios más altos”.
La experta farmacéutica Uhlmann coincide con esta opinión y dice: "El sistema de reducción de precios en Alemania es vinculante y probablemente seguirá siéndolo en el futuro”
(ct/elm)