El dilema de la UE ante la Junta de Paz de Trump para Gaza
14 de enero de 2026
Ha sido calificada desde "engaño neocolonial" hasta "afrenta al derecho internacional". Y, sin embargo, pese a todas esas críticas,algunos líderes europeos siguen diciendo que quieren un asiento en la nueva Junta de Paz para Gaza (Board of Peace, BoP), un órgano administrativo que desempeñará un papel clave en la siguiente fase del plan de paz destinado a resolver el prolongado conflicto entre palestinos e israelíes.
Según el plan de paz para Gaza, de 20 puntos, propuesto en 2025 por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la Junta de Paz supervisará la ayuda y la reconstrucción, así como una administración tecnócrata palestina en Gaza.
Trump ha dicho que presidirá la Junta de Paz, que contará con 15 miembros. El plan de paz, incluida la Junta de Paz, quedó formalizado a mediados de noviembre del año pasado mediante la Resolución 2803 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Hasta ahora, los principales argumentos en contra de la Junta de Paz son que no permite a los palestinos decidir sobre su propio futuro, que no tiene una fecha de finalización y que, por tanto, podría facilitar la continuación de lo que la ONU califica como la ocupación ilegal israelí de los territorios palestinos, además de contravenir el derecho internacional en varios aspectos.
Por ejemplo, contrariamente a la opinión emitida en 2024 por la Corte Internacional de Justicia en Países Bajos, la Junta de Paz convierte lo que el tribunal describió como el "derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación" en un "privilegio condicionado", escribió el mes pasado la investigadora jurídica Safia Southey en un texto para la American Society of International Law.
Primer nombramiento en la Junta de Paz
A finales de la semana pasada, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, anunció que el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov sería el director de la Junta de Paz.
Mladenov fue coordinador especial de la ONU para el proceso de paz en Oriente Medio entre 2015 y 2020 y es conocido tanto por políticos israelíes como palestinos.
Es probable que pronto haya más anuncios sobre otros miembros de la Junta de Paz, aunque no está claro cuándo.
Algunos informes sugieren que Trump va a anunciar nombres esta misma semana, antes de lo que se esperaba que fuera la primera reunión de la junta, al margen del Foro Económico Mundial en Suiza la próxima semana. Junto con Arabia Saudí, Catar, Egipto y Turquía, los Estados europeos que previsiblemente serían invitados son Reino Unido, Alemania, Francia e Italia.
Pero el martes 13 de enero, una información publicada por el diario israelí Haaretz apuntó que la administración Trump podría querer cambiar el mandato de la Junta de Paz.
Fuentes citadas por Haaretz señalaron que, si la Junta de Paz funcionaba bien en Gaza, podría encargarse de otros conflictos, incluida la guerra en Ucrania, y acabar sirviendo como una especie de alternativa a la ONU.
Ya estaba claro que la Junta de Paz actuaría fuera del marco de Naciones Unidas, un hecho que diverso observadores califican de inédito. Pero la idea de eludir por completo a la ONU en el futuro provoca inquietud entre los potenciales miembros europeos.
"Así que, contrariamente a lo anunciado, es posible que no veamos el nombramiento de los miembros de la Junta de Paz en los próximos días, sino más bien a finales de este mes", dice a DW Muriel Asseburg, experta en Oriente Medio del Instituto Alemán de Asuntos Internacionales y de Seguridad (SWP). "El [nuevo] mandato de la Junta de Paz tendría que compartirse primero con los posibles miembros y, si existe la idea de que esto se convierta en un mecanismo alternativo a la ONU, entonces habría mucho menos entusiasmo".
Europeos interesados en sumarse a la Junta de Paz
En noviembre de 2025, la comisaria europea para el Mediterráneo, Dubravka Suica, afirmó que los Estados miembros del bloque deberían sentarse en la Junta de Paz. En diciembre, los líderes de la UE respaldaron esa idea en una declaración en la que afirmaron que "[la UE] está dispuesta a apoyar la creación de la Junta de Paz y a comprometerse activamente con los socios en los próximos pasos".
Pero, dadas las numerosas críticas a la Junta de Paz, ¿deberían los líderes europeos mostrarse realmente tan entusiastas?
En octubre, el centro de estudios Carnegie Europe, con sede en Bruselas, planteó una pregunta similar a varios expertos. La mayoría respondió con un "sí, pero".
"La UE debería buscar un asiento, pero solo si convierte la retórica en políticas concretas", comenta H. A. Hellyer, investigador principal del Royal United Services Institute de Londres. "De lo contrario, se convierte simplemente en una presencia legitimadora en la mesa de otros, otorgando credibilidad a un proceso que no ofrece ni una paz justa ni duradera".
"La UE debería considerar unirse a la Junta de Paz propuesta, pero solo si se cumplen condiciones clave", coincide Hussein Baoumi, subdirector de Amnistía Internacional para Oriente Medio. "Sin embargo, el marco de la Junta sigue siendo opaco y los riesgos políticos, jurídicos y reputacionales son considerables”.
"Si Europa se implica, debería hacerlo condicionándolo al cumplimiento de los marcos normativos", subraya a DW Zaha Hassan, abogada especializada en derechos humanos y miembro sénior del Carnegie Endowment for International Peace. "De lo contrario, estarán facilitando crímenes de guerra y el desmantelamiento de nuestro sistema basado en normas". En un artículo publicado en diciembre, Hassan señaló que era imposible conciliar el plan de paz para Gaza, tal como se recoge en la Resolución 2803, con el derecho internacional.
¿Pueden los europeos hacer el bien desde la Junta de Paz?
Los europeos podrían tener más influencia en este conflicto si forman parte de la Junta de Paz que la que han tenido en los últimos dos años y medio, señala Asseburg, del SWP.
Y hay varias cosas que pueden hacer para avanzar hacia una solución sostenible, "aunque, siendo realistas, a corto plazo no hay ninguna posibilidad de negociaciones israelí-palestinas para una solución de dos Estados", añade, en alusión a la coexistencia de un Estado palestino y uno israelí.
Los europeos pueden aprovechar su papel como donantes para la reconstrucción de Gaza y continuar el apoyo técnico a través de misiones europeas existentes, como la formación de la policía palestina, explica Asseburg. Para tener influencia, añade, los europeos también deberían actuar de forma más unida y podrían cooperar con los Estados árabes, con los que quizá tengan más puntos en común en este ámbito que con Estados Unidos.
"¿Tendrán éxito los europeos?”, se pregunta Asseburg. "Bueno, no veremos avances sin Estados Unidos, así que esta es la única opción disponible. Por eso los europeos pueden y deben intentar estar en la Junta de Paz e influir en ella lo máximo posible para que las políticas se alineen con el derecho internacional y las normas humanitarias, e intentar lograr una solución sostenible".
Dado el historial de Europa en Oriente Medio y el hecho de que la UE esté mucho más centrada en la guerra de Ucrania y en posibles planes estadounidenses para Groenlandia, Martin Konecny, director del European Middle East Project, con sede en Bruselas, que promueve políticas basadas en hechos sobre el conflicto israelí-palestino, no se muestra demasiado optimista.
"Dada la deferencia más amplia de Europa hacia Estados Unidos, el riesgo es que la presencia europea en la Junta de Paz sea un 90 por ciento de aval y un 10 por ciento de influencia", sentencia. "Es decir, se tratará principalmente de legitimar esquemas que los estadounidenses promoverán, y que a su vez estarán coordinados con Israel".
Por otro lado, Konecny señala a DW que no implicarse en la Junta de Paz tampoco es una solución, ya que deja todo en manos de Estados Unidos. "Así que este será un ejercicio de equilibrio muy difícil para los europeos", concluye.
(gg/ms)