La COP30 y la transición de los combustibles fósiles
20 de noviembre de 2025
Desde Belém, en Brasil, en la conferencia climática de la ONU, ministros de todo el mundo hicieron un llamado conjunto para acelerar y hacer más justa la eliminación de los combustibles fósiles. Con el respaldo de varias delegaciones, Tina Stege, enviada climática de las Islas Marshall, invocó el espíritu del Mutirão, el "esfuerzo colectivo" que proviene de una palabra indígena, para presentar una hoja de ruta clara que guíe la transición global más allá del petróleo, el carbón y el gas.
Colombia encabeza el grupo de unos 80 países que apoyan incluir dicha hoja de ruta en el acuerdo final de la COP de este año. Es un compromiso que avanza desde que se asumió en la COP28 en Dubái. Pero, con un aumento récord en las emisiones de gases de efecto invernadero, algunos temen que no se está dando la urgencia merecida a las conversaciones entre casi 200 naciones.
Apodada la "COP de la implementación", la cumbre climática de este año busca convertir en acciones concretas las promesas de alto perfil hechas en negociaciones pasadas. Un plan claro que impulse a los países a descarbonizar sus economías más rápidamente es una de las disputas clave ahora que las negociaciones climáticas entran en su tramo final.
Hacer más para reducir emisiones a menos
Uno de los temas centrales en la COP30 se ha enfocado en los objetivos de reducción de emisiones que las naciones estaban obligadas a presentar este año como parte de los compromisos del Acuerdo de París.
Un análisis de los compromisos presentados muestra que, incluso si cada país cumple, el mundo se encamina a superar ampliamente el límite de 1,5 grados Celsius (2,7 Fahrenheit) acordado en París hace una década para evitar puntos peligrosos de inflexión climáticos. Las políticas actuales colocan al mundo rumbo a un catastrófico calentamiento de entre 2,6 y 2,8 °C para 2100.
Dentro de las negociaciones crece la presión para un plan más claro de eliminación del petróleo, el carbón y el gas. La Presidencia de la COP30 ha difundido un borrador que incluye una lista de posibles resultados, como adoptar revisiones anuales del progreso en reducción de emisiones o una hoja de ruta conjunta para acelerar la transición lejos de los combustibles fósiles.
"Es el borrador más sólido y coherente que una Presidencia de la COP ha logrado en mucho tiempo", dijo Gustavo Pinheiro, del centro de estudios climáticos E3G. "Le da a Belém una oportunidad real para asegurar un triunfo político y narrativo".
Stege, de las Islas Marshall, un país en riesgo de desaparecer debido al aumento del nivel del mar impulsado por el cambio climático, dijo que la referencia actual a una hoja de ruta para alejarse del uso de combustibles fósiles es "débil y está presentada como una opción".
Para Jan Kowalzig, asesor principal de política climática de Oxfam Alemania, el borrador actual solo pospone el problema.
"Ninguna de las opciones equivale a un plan de acción efectivo para cerrar la brecha de ambición", afirmó. La brecha de ambición es la diferencia entre los recortes de emisiones necesarios para limitar el calentamiento global y los recortes que han sido prometidos.
La coalición a favor de la hoja de ruta probablemente enfrentará resistencia de países productores de petróleo como Arabia Saudita e Irán, que tradicionalmente han rechazado un lenguaje fuerte sobre combustibles fósiles en los resultados de la COP.
Aportes para la adaptación climática
El borrador de la COP también aborda otro punto crítico: mayores recursos financieros para los países más pobres. La transición a una economía baja en carbono depende de cuánto dinero recibirán las naciones en desarrollo de los países desarrollados para adaptarse al aumento de eventos climáticos extremos en un mundo más cálido.
Los países en desarrollo más expuestos al cambio climático necesitarán unos 310.000 millones de dólares (266.000 millones de euros) al año para 2035, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Una de las propuestas del borrador de la Presidencia de la COP es un plan de tres años que establezca expectativas más claras sobre cuánto deberían aportar los distintos países desarrollados. También propone triplicar el objetivo de financiación, fijado en 40.000 millones de dólares anuales.
Alemania, actualmente el mayor donante global al fondo, prometió 60 millones de euros (69 millones de dólares) en esta COP.
Equilibrar comercio y acción climática
Algunos Gobiernos están preocupados de que nuevas políticas climáticas, como tasas fronterizas de carbono o estándares verdes más estrictos, puedan constituir barreras comerciales ocultas que dañen a los países en desarrollo.
El borrador de la COP sugiere opciones como una reunión anual de la ONU sobre normas comerciales relacionadas con el clima o la creación de una nueva plataforma para examinar sus impactos. El objetivo es garantizar que las medidas climáticas reduzcan emisiones sin perjudicar injustamente las economías de otros países.
Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, no asistió oficialmente a la cumbre de este año. La COP30 está prevista para cerrar este viernes 21 de noviembre, tras dos semanas de negociaciones, aunque estas conversaciones suelen extenderse más allá de la fecha prevista.
(os/rml)