Hasta inicios del 2026, Ali Jamenei marcó los designios de la República Islámica de Irán. Después de los ataques aéreos del 28 de febrero y el anuncio oficial de su muerte, el país se encuentra en un punto de inflexión. El ayatolá había sido un protagonista del sistema político desde 1989; un sistema que se enfrentó a protestas masivas reiteradas veces. La situación ya había escalado dramáticamente durante el último fin de año. El reportaje narra esas semanas decisivas. El 28 de diciembre de 2025 estallan las primeras protestas en Teherán. Los comerciantes del bazar cierran sus tiendas para manifestarse en contra de la inflación, la subida de los precios de los alimentos y los elevados costos. Las protestas se extienden rápidamente por todo el país y se convierten en el mayor movimiento de protesta desde la muerte violenta de la joven kurda Jina Mahsa Amini en 2022. Al cabo de unos días, los mandatarios reaccionan con mano dura: numerosas detenciones y miles de muertos. Además, las autoridades imponen el bloqueo de internet más largo de la historia del país. Se prohíbe la entrada al país de periodistas. Tras el cierre de las fronteras, Irán se esfuma de las pantallas. En la clandestinidad, los y las iraníes corren todos los riesgos posibles para dar testimonio. Estudiantes, madres, trabajadores, artistas y activistas anónimas relatan sus experiencias en las manifestaciones, el miedo a las redadas nocturnas, a la cárcel, a la tortura. Hablan también del sentimiento de esperanza que los impulsó a las calles, de la solidaridad, de la efímera sensación de cambio. Pero mientras más días pasan, más dudas y decepciones surgen. La represión los ahoga, el aislamiento es deprimente, el futuro vuelve a ser incierto. ¿Qué queda cuando las calles se vacían, las redes se interrumpen, y el mundo parece mirar para otro lado? Los testimonios reflejan un pueblo que, a pesar del miedo, se niega a callar y está dispuesto a luchar por su derecho de autodeterminación.