¿Quién gana con el nuevo acuerdo comercial UE-Australia?
25 de marzo de 2026
"Australia solía tener 'eurofobia', y ahora, al menos, tenemos algo de 'eurovisión'", comenta a DW Tim Harcourt, de la Universidad Tecnológica de Sídney.
En 2023, las negociaciones para cerrar un acuerdo entre Australia y la Unión Europea fracasaron en el último momento, frustradas por la feroz oposición de granjeros australianos hacia las cuotas de carne vacuna.
¿Qué es lo que ha cambiado ahora? Según los expertos, no ha sido la letra pequeña del acuerdo, sino las presiones cambiantes de un panorama comercial global mucho más competitivo.
Nuevos acuerdos en un nuevo orden comercial mundial
El aumento de las tarifas aduaneras de Estados Unidos ha perjudicado tanto a las exportaciones de carne australianas como a los fabricantes de automóviles europeos. Al mismo tiempo, la disposición de China a utilizar el acceso a minerales críticos como arma ha obligado a Europa a buscar desesperadamente el suministro necesario.
Con ese telón de fondo, el acuerdo ofrece a ambas partes algo poco común: alivio y certidumbres. "Hay mucho más en juego en estos tiempos", dice a DW Evgeny Postnikov, de la Universidad de Melbourne. "Ya no es momento de sacrificar acuerdos vitales en aras de intereses nacionales particulares".
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, que se encontraba en Camberra junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, adoptó un tono similar: "Estamos enviando una clara señal de que preferimos aranceles bajos -o, en este caso, ningún arancel- y de que queremos una cooperación basada en normas".
El acuerdo UE-Australia también es parte de una iniciativa más amplia. Bruselas ha estado muy activa en la negociación de acuerdos, sellando importantes pactos comerciales este año con el Mercosur, la agrupación de países sudamericanos, y con India.
Aumenta valor estratégico de Australia
Puede que Australia ocupe solo el puesto número 20 entre los socios comerciales de la UE, pero su valor estratégico está aumentando rápidamente. Para Europa, el acuerdo es otro paso para reducir la dependencia de Estados Unidos, y, al mismo tiempo, estrechar lazos con las llamadas "potencias intermedias", países que cada vez influyen más en los flujos comerciales mundiales.
Australia también es miembro del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un bloque de 11 economías de Asia-Pacífico que representan aproximadamente el 15 por ciento del comercio mundial.
"Este es un mercado muy importante", explica a DW Holger Görg, del Instituto Kiel para la Economía Mundial, un centro de investigación económica con sede en el norte de Alemania. "Un acuerdo con Australia representa, en la práctica, una puerta de entrada a la red CPTPP y una oportunidad mucho mayor para las empresas europeas".
El quid de la cuestión: materias primas críticas
Para Bruselas, una de las mayores ventajas de este acuerdo se encuentra bajo tierra. Australia posee las terceras mayores reservas mundiales de elementos de tierras raras y es el principal productor mundial de litio, un componente fundamental en la producción de baterías para vehículos eléctricos. Las asociaciones de fabricantes de automóviles europeos y alemanes ya han manifestado su apoyo al acuerdo comercial.
El acceso a estos minerales clave es más importante que nunca, ya que China ha reforzado su control sobre ellos durante el año pasado, lo que ha aumentado los temores a interrupciones en el suministro, justo cuando Europa acelera sus transiciones ecológicas y digitales.
"Lo que ha quedado claro en los últimos dos años es que nunca debemos depender demasiado de otros socios cuando se trata de materias primas críticas", dice Görg.
La carne de res, el tema más polémico
Para Australia, la principal ventaja es el acceso a los 450 millones de consumidores de la UE. "Es un acuerdo impresionante para Australia", señala Postnikov. Casi todos los aranceles de la UE sobre las exportaciones agrícolas australianas, desde el vino y el aceite de oliva hasta la mayoría de los productos lácteos, serán eliminados.
También hay victorias simbólicas. Por ahora, la UE permitirá a los productores australianos seguir utilizando nombres protegidos como parmesano y feta. Además, Australia se convertirá en el único país fuera de Italia autorizado a etiquetar su vino espumoso como prosecco.
Pero la carne de vacuno sigue siendo el tema más polémico. En virtud del acuerdo, las cuotas de carne vacuna australiana se multiplicarán por más de diez en la próxima década, pasando de 3.389 toneladas métricas a 30.600 toneladas anuales. Esta cifra no complace los deseos de Canberra, ya que Bruselas se mantiene firme en su oposición a las demandas de volúmenes aún mayores.
Los agricultores australianos siguen sin estar satisfechos. La Federación Nacional de Agricultores declaró estar "sumamente decepcionada" con el resultado.
Pero el hecho de que el acuerdo sobreviva a pesar del rechazo interno puede ser la señal más clara de todas: en una economía global cada vez más fragmentada y competitiva, las alianzas comerciales estratégicas empiezan a imponerse frente a la resistencia local.
(cp/ms)