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UE-Mercosur: ¿un último pulso treinta años después?

20 de diciembre de 2025

Tras casi tres décadas de negociación, el acuerdo UE-Mercosur se enfrenta a presiones políticas, críticas ambientales y cambios geopolíticos ¿Será enero la última oportunidad para un pacto que envejeció antes de nacer?

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Frankreich Lyon 2025 | Bauernprotest gegen Mercosur-Abkommen und Tierkeulung wegen CND
Imagen: Nicolas Liponne/MAXPPP/IMAGO

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur sigue sin firmarse y la incertidumbre crece. "Cuando se empezó a negociar, a finales de la década de los 1990, era un acuerdo revolucionario desde el punto de vista del sistema de comercio internacional. Iba a implicar una cantidad de cambios en términos de las corrientes transatlánticas. Había mucho entusiasmo, era el momento de la ilusión con la Organización Mundial de Comercio. Era positivo y todo apuntaba a reforzar el multilateralismo y las normativas que se estaban implementando", dice a DW Lincoln Bizzozero, integrante del Sistema Nacional de Investigadores de Uruguay.

Bizzozero, quien conoce el acuerdo entre la Unión Europea y los países del Mercosur desde que estaba en pañales, hace hincapié en la necesidad de contextualizar para entender por qué este tratado del que llevamos hablando casi tres décadas ha tardado tanto. Y por qué ahora, a punto de ver la luz, vuelve a peligrar. 

La tensa espera: ¿una última oportunidad?

Con todo, "que Lula haya flexibilizado su posición, porque Meloni asegura que va a firmar, que solo necesita un mes, es una luz de esperanza", afirma el integrante de la Comisión Directiva de la Sociedad Uruguaya para el Progreso de la Ciencia y Tecnología. La repentina negativa de la Italia de Georgia Meloni la entiende en clave interna europea, más que en relación con su cercanía a un gobierno de Donald Trump que querría ver desaparecer ese acuerdo. Después de que Lula da Silva, presidente de Brasil,  dijera alto y claro que era el 20 de diciembre del 2025 o nunca, la firma se pospone para mediados de enero bajo la presidencia pro tempore de Paraguay.

"El aplazamiento de la firma del acuerdo entre la UE y Mercosur dice mucho sobre la situación de la UE. La Comisión Europea quiere ser política, pero no está respondiendo a los retos, incapaz de liberarse de la mentalidad de libre comercio en la que se ha encerrado", comenta a DW Saskia Bricmont, eurodiputada belga por el bloque ecologista y una de las caras más visibles del "No al Mercosur".

Choque político y ambiental

"Nuestros gobiernos deben rechazar el acuerdo con Mercosur. Porque en enero no habrá mecanismos de salvaguardia agrícola más eficaces que en diciembre, porque este texto es perjudicial para los agricultores, para los ciudadanos, para la biodiversidad, para el clima... Porque la Comisión debe pasar inmediatamente al plan B: ¡asociaciones justas con América Latina!", subraya Saskia Bricmont.

Se refiere a las salvaguardas que se habían aprobado deprisa y corriendo para proteger a los agricultores europeos pocas horas antes en la Eurocámara y que los países del Mercosur han acabado por aceptar. 

¿Un acuerdo demasiado viejo?

Uno de los argumentos de los que se oponen es precisamente su edad: un acuerdo que favorece el intercambio de automóviles y maquinaria por carne y soja no va de acuerdo con los tiempos, ni con la crisis climática y la necesidad de controlar la deforestación.

"En parte sí, es acuerdo viejo. Se empezó a negociar el siglo pasado y mantuvo el formato. Hubiera sido mejor cambiarlo en vez de ir agregándole cosas", comenta al respecto Lincoln Bizzozero matizando la oposición de los medioambientalistas europeos.

Con todo, "no deberían pensar que en estos países estamos haciendo las cosas con 30 años de retraso. Desde que el Mercosur comenzó a funcionar, después del Protocolo de Ouro Preto en 1994, se ha avanzado mucho en normativas ambientales, en adaptaciones por la huella de carbono. En nuestros países existe el temor de que estemos frente a un neoproteccionismo ambiental", agrega aludiendo a las regulaciones de la UE en materia ambiental.

Un manifestante en las protestas contra el acuerdo entre la UE y el Mercosur en Bruselas. Lleva pancartas con la imagen de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Christophe Hansen, comisario europeo de Agricultura.
Diciembre 18 de 2025: protestas de agricultores en el barrio europeo de Bruselas contra el acuerdo entre la UE y el Mercosur, también contra las reformas de la política agrícola común.Imagen: Timon Ramboer/BELGA MAG/Belga/AFP/Getty Images

Cabe recordar que la segunda época de la negociación de este acuerdo, que comenzó en 2010, culminó en 2019 con un preacuerdo que cayó por las reticencias de los agricultores y los medioambientalistas europeos. También porque Argentina optaba en ese momento por resguardos proteccionistas. "Europa había sido sacudida por la crisis de las hipotecas, en América del Sur había crecimiento y un regionalismo en construcción", explica Bizzozero añadiendo que las señales a ambos lados del océano, básicamente, no eran muy claras.

El peso de la geopolítica

Ahora con el horizonte puesto en enero, "la suspicacia diplomática tendrá que ingeniárselas para ver cómo hila ese encuentro para firmar el acuerdo. No hay reuniones extraordinarias del Mercosur", afirma Bizzozero, politólogo de la Universidad Libre de Bruselas. "Hay que tener en cuenta que acá había una apuesta muy importante de Lula para firmar durante su presidencia, antes de pasar a Paraguay", añade.

Es que la vuelta de Lula al gobierno de Brasil marca la última fase de esta negociación. "Hay que mirarlo en perspectiva: a inicios del siglo XXI, el mercado europeo representaba entre el 30 y el 32 por ciento del comercio de los países del Mercosur; en este momento es el 16 por ciento. China representaba entre dos y tres por ciento, hoy es entre el 24 y 25 por ciento. Hay un cambio estructural muy significativo en cuanto a lo que representan tanto Europa como China. Por eso, Brasil, que en su política exterior siempre ha buscado el equilibrio estratégico para tener autonomía, ha puesto tanto empeño en que ese acuerdo se firmara ya", explica Bizzozero enfocando el momento geopolítico actual.

¿Qué está en juego en enero?

"Frente a la tendencia hacia la fragmentación, a una Organización Mundial de Comercio que está vacía de contenidos, el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur puede ser la base para trabajar en estándares. Aunque se firmase, no va a ser fácil", advierte Bizzozero.

"De no concretarse, la UE estaría dando una gran señal de debilidad. Pero si se lograra, habrá que inyectarle optimismo y objetivos, porque en estos países hay un umbral de cansancio", concluye.

(lgc)