Los conflictos internos de Irán, un mosaico de pueblos
30 de enero de 2026
A finales de diciembre de 2025, una crisis económica desencadenó protestas masivas en Irán. Las autoridades respondieron con bloqueos temporales de Internet y recurrieron a una fuerte represión.
La violencia con la que las fuerzas de seguridad actuaron contra los manifestantes ha conmocionado profundamente a la población. Según datos oficiales, murieron 3.117 personas, entre ellas, supuestamente, muchos miembros de las fuerzas de seguridad. Pero las organizaciones de derechos humanos ofrecen cifras mucho más elevadas.
Las víctimas formaban parte de los millones de jóvenes que sueñan con una vida mejor en su país natal. Irán no solo se encuentra sumido en una profunda crisis económica y tiene una elevada tasa de desempleo, sino que, además, la escasez de agua y la sequía dificultan la vida de muchas personas, obligándolas a huir de sus regiones de origen.
¿Persas y chiitas?
Todos los persas son iraníes, pero no todos los iraníes son persas. Irán es un Estado multiétnico, con numerosos pueblos que comparten una larga historia común.
Tras la conquista árabe en el siglo VII, se introdujo el islam. Sin embargo, la población conservó su lengua persa, que sigue siendo hoy en día un elemento central de la identidad iraní.
En el siglo XVI, el sha Ismail I, fundador de la dinastía safávida, declaró el islam chií como religión oficial del Estado. Con ello, Irán se distanció deliberadamente del Imperio otomano, de mayoría suní, contra el que Irán defendía su integridad territorial.
Durante siglos, Persia fue una potencia central en la región. En 1935, el sha Mohammad Reza Pahlavi renombró oficialmente el Estado como "Irán", para promover una identidad nacional moderna.
Líneas de conflicto internas
Las minorías, especialmente en las regiones fronterizas, se quejan desde hace décadas de discriminación sistemática por parte del Estado.
El sistema político está respaldado por seguidores ideológicamente fieles a la República Islámica, su pertenencia étnica no importa. Así, el líder religioso del país, el ayatolá Alí Jamenei, es de origen azerbaiyano; el actual presidente, Masoud Peseshkian, de origen mitad kurdo y mitad azerbaiyano; y Ali Shamkhani, asesor del líder supremo, es de origen árabe.
Los medios de comunicación estatales suelen difundir noticias sobre actividades de separatistas que supuestamente quieren sumir al país en el caos y provocar una guerra civil.
Las recurrentes protestas demuestran que una mayoría cada vez mayor de la sociedad rechaza el sistema actual, pero no existe una alternativa política claramente definida que pueda contar con un amplio apoyo entre todos los sectores insatisfechos de la sociedad.
Territorios kurdos
Los kurdos, con una población estimada de entre 9 y 12 millones de personas, constituyen una de las minorías más grandes de la población. Entre ellos, predominan los suníes. Los kurdos se distribuyen por cuatro países: Irán, Irak, Turquía y Siria. Desde la desintegración del Imperio Otomano, muchos sueñan con un Kurdistán independiente.
Las oleadas de protestas contra el régimen se extienden con especial rapidez en las zonas kurdas, como las protestas nacionales tras la muerte de la joven kurda iraní Jina Mahsa Amini, de 22 años, bajo custodia policial, que fue detenida en Teherán por una supuesta infracción de la obligación de llevar velo.
En caso de disturbios en zonas kurdas, Teherán colabora estrechamente con los países vecinos, especialmente con Turquía, oficialmente con el pretexto de la seguridad nacional.
Azerbaiyán
Dos provincias iraníes situadas en la frontera noroeste llevan los nombres de Azerbaiyán Occidental y Azerbaiyán Oriental. El actual país de Azerbaiyán se separó de Irán en 1828, tras una guerra ruso-persa, y tiene unos 10,2 millones de habitantes.
En Irán, se estima que el número de ciudadanos con raíces azerbaiyanas asciende a unos 18 millones. En Teherán, existe preocupación por los grupos separatistas que aspiran a una "Azerbaiyán del Sur" independiente. Al mismo tiempo, en Bakú existen corrientes nacionalistas que hablan de una "Gran Azerbaiyán", que incluiría también las provincias iraníes.
El estrechamiento de las relaciones entre Azerbaiyán e Israel en los últimos años es una espina clavada para Teherán. Desde la revolución de 1979, los gobernantes iraníes amenazan con destruir Israel y tratan de perfilarse como potencia protectora de los musulmanes oprimidos en el mundo islámico.
Beluchistán
Alrededor de tres millones de los aproximadamente 92 millones de habitantes de Irán viven en la provincia de Sistán y Beluchistán, en el sureste del país. La mayoría de la población son beluchis suníes, un grupo étnico que también vive en Pakistán y Afganistán.
La cohesión de las tribus suníes a lo largo de la frontera es vista con recelo por el Gobierno central chií de Teherán. La región fronteriza se considera difícil de controlar y, al mismo tiempo, es una de las más pobres de Irán. Muchas personas obtienen sus ingresos mediante el contrabando, especialmente de combustible o drogas.
La frustración y la ira hacia el Gobierno central son grandes en la región. Las protestas a nivel nacional bajo el lema "Mujer, vida, libertad", que comenzaron tras la muerte de Mahsa Jina Amini en otoño de 2022, también llegaron a Beluchistán. La capital provincial, Zahedan, se convirtió en un bastión de las protestas y de la dura represión estatal. Los manifestantes fueron detenidos y algunos de ellos condenados posteriormente a muerte.
(ms/rml)